El Dibujo como Alfabetización Visual



La educación tradicional se ha esforzado por potenciar el desarrollo de las inteligencias lógico-matemática y lingüístico-verbal por sobre las demás. Con esta forma de ver las inteligencias se hace  referencia a lo planteado por Howard Gardner en la Teoría de las inteligencias múltiples.

En la actualidad, el desarrollo de las diferentes inteligencias se ha vuelto fundamental, sobre todo en la manera de captar el mundo, el cual se encuentra invadido de imágenes. Es así, como la inteligencia espacial refuerza la capacidad de representación gráfica como medio de comunicación y lenguaje.




A lo largo de la historia el dibujo se ha relacionado y condicionado al arte y la estética rechazando cualesquiera que sean sus demás aplicaciones que no sean meramente artísticas. Esto se debe a que socialmente la manera de apreciar el acto de dibujar o los dibujos en sí, se califican de “buenos o malos”, ya que nos encontramos mediados por cánones estéticos impuestos por la academia, la cual entrega pautas estructuradas y valorativas de lo que es la proporción, la composición o el color. Es así, como ignora todo aquello que no se encuentra dentro los cánones establecidos, generando una crítica negativa y por ende catalogando valorativamente aquello que no se ve bien, dejando a un lado el acto más primario como es el de dibujar.

 Por ello hay que entender al dibujo no sólo como un medio artístico. Es, ante todo, una herramienta de comunicación, por el cual se pueden solucionar problemas, en donde las ideas se visualizan y de ese modo se abre el espacio para criticarlas, cambiarlas y reflexionar sobre ellas, ya que se crean otras nuevas y se comparten a su vez con otros. La mirada se profundiza cuando se observa con el propósito de dibujar, ya que hay un análisis en el funcionamiento y comprensión de las cosas, que luego de ser pensadas se proyectan en el papel. El dibujo estimula la imaginación y el pensamiento ante la  creación de la necesidad de responder y estudiar los detalles.

A través  del tiempo se ha mantenido  la idea de que el texto es lo primordial y que la imagen es solo un complemento, prevaleciendo ante todo la afirmación de que el lenguaje verbal era la herramienta de la inteligencia. En cambio, hoy en día, lo visual ha adquirido autonomía y sabemos que se establece como lenguaje por sí mismo. El lenguaje visual y verbal tienen aplicaciones y cualidades que los diferencian y que su vez los complementan, generando mensajes que pueden ser comunicados por medio de ambos lenguajes, por más que ambos se relacionen desde un lugar de la complementariedad no son sustituibles. En algunos mensajes el lenguaje visual es más directo, claro y rápido, por ejemplo lo que son las señales de tráfico.

La manera más directa y sencilla para expresarnos gráficamente y construir mensajes visuales es el dibujo. Por ello hay que entenderlo como una habilidad humana universal y se equipara al lenguaje verbal. Es ahí la crítica a que nadie deja de escribir por tener “mala letra” o por no ser escritor. Es por ello que se plantea que escribir y dibujar no son completamente distintos, si entendemos las letras como grafismos.

Es de este modo que en el mundo actual se han desarrollado diversas facultades para leer, construir e interpretar los mensajes visuales, ya que nos encontramos sumergidos en una cultura sujeta a la imagen. Se puede decir, que la mayor cantidad de información que recibimos es a través de la vista y el lenguaje visual ayuda a que los mensajes sean accesibles a la comprensión, persuasivos y por ende más fáciles de recordar por  ser incluso atractivos. Las imágenes funcionan como estímulos que nos llegan de los canales y medios de comunicación. Es un bombardeo de información continua en forma de imágenes, por eso, la alfabetización visual, comprendida como la capacidad para leer y producir  imágenes,  debe tener posición primordial entre las habilidades que ayudan a desarrollar la educación, sea entendida como medio de aprendizaje.